Cuídate a ti mismo y cuída tu iglesia

Cuidarte a ti mismo quiere decir protegerte de cualquier situación que te lleve a dañar tu relación con Dios o con los hermanos de la iglesia. Un creyente tiene que cuidarse de lo que oye, de lo que dice y de lo que ve. La iglesia es un lugar donde debe haber armonía y paz, pero si tú no te cuidas, alguien puede venir y ser una mala influencia para ti afectando tu bienestar en el cuerpo de Cristo. Hay personas que tienen carisma y saben cómo manipular a otros. Hay una pregunta qué debo hacerme y es ¿esta persona me está ayudando en mi vida espiritual o me está manipulando y controlando a tal grado que ya no puedo pensar por mi mismo sin la aprobación de esa persona? Cuidar a tu iglesia quiere decir que tú no seas esa persona manipuladora que puede ser usada por Satanás para destruir la iglesia de Dios porque “hay de ti”. Marcos 9:42 dice: “Si alguien hace que uno de estos pequeños seguidores míos deje de confiar en mí, mejor le sería que le ataran al cuello una piedra enorme y lo tiraran al mar”.(Biblia en lenguaje sencillo)

La unidad es el alma de la comunión. Destrúyela y arrancarás el corazón del cuerpo de Cristo. Nada en la tierra es mas valioso para Dios que su iglesia, El pagó el precio más alto por ella y quiere que la protejamos sobre todo del daño devastador que causa la división el conflicto y la falta de armonía.

Efesios 4:3 dice: esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz.

  • 1. Enfoquémonos en lo que tenemos en común, no en las diferencias. Por lo general, el conflicto es una señal de que estamos concentrándonos en otros asuntos menos importantes. La división siempre surge cuando dirigimos la mirada hacia las personalidades, las preferencias, las interpretaciones, los estilos o métodos.
  • 2. Se realista con respecto a tus expectativas. Hay que entender que la iglesia no es perfecta porque está compuesta de personas que no son perfectas.
  • 3. Decídete a animar más no a criticar. Cuando juzgo a un creyente hay cuatro cosas que pasan: pierdo mi comunión con Dios, saco a relucir mi propio orgullo e inseguridad, me coloco bajo el juicio de Dios y daño la comunión de la iglesia.
  • 4. Niégate a escuchar chismes. Es triste que en el rebaño de Dios, las heridas más grandes vienen generalmente de las ovejas y no de los lobos. Pablo habló acerca de los cristianos caníbales que se destruyen unos a otros y destruyen la comunión.
  • 5. Practica el método de Dios para solucionar conflictos. Mateo 18:15-17 dice: “si tu hermano peca contra ti ve a solas con él y hazle ver su falta. Si te hace caso, has ganado a tu hermano. Pero si no, lleva contigo a uno o dos más, para que todo asunto se resuelva mediante el testimonio de dos o tres testigos”. Si se niega a hacerles caso a ellos, díselo a la iglesia; y si incluso a la iglesia no le hace caso, trátalo como si fuera un incrédulo o un renegado.
  • 6. Apoya a tu pastor y a los líderes. No hay líderes perfectos, pero Dios les da la responsabilidad y la autoridad para mantener la unidad de la iglesia.

En conclusión, recuerda que la iglesia es un gobierno y no una anarquía. En el gobierno hay una cabeza que dirige y en este caso de la iglesia la Biblia dice que la cabeza es Cristo. En una anarquía la gente hace lo que quiere sin importarle las consecuencias.

Nota: la lista del 1 al 6 fue extraída del libro “una vida con propósito de Rick Warren.

09
Mar 2010
PUBLICADO POR fernandogutierrez
PUBLICADO EN No Categorizado
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