Razones no justificadas por las cuales cristianos dejan de asistir a la iglesia o no asisten regularmente.
Para un cristiano, la importancia de congregarse se basa en que nos necesitamos el uno al otro y Dios es el que lo manda. En Hebreos 10:24-25 dice: 24 Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras.25 No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca.
La trampa que usa el enemigo para mantener a los creyentes alejados de la iglesia ha sido la misma por cientos de años: razones que no tienen ningún respaldo Bíblico. Lo grande del caso es que las personas que usan estas razones justifican sus acciones sin verificarlas con la Biblia.
He aquí algunas de esas razones, las cuales son producidas por engaño. Es un hecho que muchos dejan de congregarse, el problema es porque dejan de congregarse.
- 1. Desánimo. La palabra ánimo quiere decir: valor, esfuerzo, energía, intención, voluntad. Animar quiere decir infundir vida a un ser, comunicar mayor vigor, intensidad o movimiento. Alegrarse, sentir ganas de diversión. El desanimo es todo lo contrario a eso. Estoy desanimado o desanimada es una de las razones que mucha gente da. El desanimo es una de las armas mas poderosas de Satanás para mantener a los creyentes oprimidos, inactivos y lejos del amor de la congregación.
- 2. No tengo tiempo. Muchas veces las personas no pueden asistir a la iglesia por problemas de horario y es una verdadera excusa. La solución a esto es planear de antemano donde vas a trabajar, hablar con el jefe, etc. El problema con el tiempo casi siempre es asunto de falta de planear.
- 3. Yo no me llevo con la gente o yo no aguanto a la gente. Esto es problema de carácter personal, la Biblia esta llena de instrucciones en cuanto al trato personal con los otros creyentes. Efesios 4:1-3 “1 Por eso yo, que estoy preso por la causa del Señor, les ruego que vivan de una manera digna del llamamiento que han recibido,2 siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor.3 Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz. También 1 corintios 13:4-6 “4 El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso.5 No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor.6 El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad.7 Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
Esas son algunas de las razones pero aquí esta el verdadero problema.
- 1. Prioridades desordenadas. La realidad del asunto es que Dios no ocupa el primer lugar en las vidas de esas personas. Por eso, al momento de eliminar, si Dios esta en segundo o tercer o ultimo lugar, entonces El va a ser eliminado.
- 2. Todo tiene su tiempo. Hay personas que no han aprendido que el tiempo de Dios es tiempo de Dios y que con eso no se juega. Estas son las personas que planean cosas en el tiempo que ellos saben que es el tiempo de Dios.
- 3. No hay compromiso con Dios. Como no hay compromiso con Dios, no hay compromiso con la iglesia. Estas personas no lo piensan dos veces cancelar tiempo de servicios o tiempo personal con Dios para pasar tiempo “con la familia”. Puse entre comillas porque el tiempo con la familia es de extrema importancia, pero otra vez nos referimos al punto 1 y 2, las prioridades están desordenadas y el tiempo esta mal distribuido.
El que no prepara repara. Solo una p hace la diferencia entre estas dos palabras pero los resultadoson desastrosos y las consecuencias a veces irreparables. La decisión de una persona puede afectar a toda la familia especialmente a los hijos. Muchos padres se quejan de la condición de sus hijos pero la verdad es que casi siempre las acciones de los hijos son resultados de malas decisiones de los padres. La iglesia ocupa un lugar tan importante en el corazón de Dios que El dio a su hijo en rescate por ella. ¿No debe ser importante para ti también?
El propósito de esta pagina es de desafiarte a pensar diferente. Para cambiar nuestra manera de vivir debemos cambiar nuestra forma de pensar. Pensar en algo nuevo y diferente que nos lleve a realmente vivir la vida disfrutandola al máximo.



